Aztikeri, el vudú vasco

Desde que el mundo es mundo, en todas las épocas y culturas de la Tierra, el ser humano ha tenido el deseo de adivinar el futuro, alcanzar metas que parecen imposibles, dominar la conciencia del prójimo o, simplemente, resultar más agradable a ojos de los demás. El miedo de no lograr todo eso por sus propios medios, es lo que desencadenó el complejo mundo de la magia.

No hay que confundir magia -aztikeri-, como se dice en euskera, con lo que sucede de forma espontánea, sea para bien o para mal y que los euskaldunes conocemos como berezko.
Igual que de las religiones surgieron sacerdotes que las pusieron en práctica, otras personas hicieron de ministros de la magia. Son los llamados magos. Si bien es cierto que muchos procedimientos mágicos los descubrió el hombre por sí mismo, otros más sofisticados hubieran sido impensables sin la participación de un experto.
La magia se basa en la idea de que cada persona, animal o cosa, tiene una representación en algún objeto, animado o inanimado. Así, lo que para bien o para mal se haga sobre su representación, afectará directamente a su representado. Esa fuerza mágica que hace imposible el trasvase se denomina en Euskal Herria adur. Es lo que podría definirse como magia simpática.

vela-encendida

Por ejemplo, en una vela encendida tenemos el símbolo de un ser humano. La cera representa un cuerpo y la luz el espíritu vital. Por eso, a un hombre de Ataun (Gipuzkoa), a quien alguien le había robado una vaca, una adivinadora de Tolosa le recomendó encender una vela, que representaba al ladrón. Así, cuando la vela se fuera consumiento, a la par se consumiría aquél.
En un caserío de Aldaba, encendían, e incluso, retorcían, una vela, con la convicción de que con tal procedimiento perjudicaban físicamente a alguno que les había injuriado o, simplemente, querían castigar por algún motivo.

monedas

Igual que la vela encendida, también las monedas han servido para llevar a cabo procedimientos mágicos. La efigie grabada e una de sus caras representa a la persona sobre la que se quiere influir de algún modo. Por eso, un hombre de un caserío de Ataun, deseando saber quién le había robado algunas prendas de vestir, dobló una moneda y la echó a la ermita del Calvario. El método de la moneda ha sido utilizado en muchos puntos de Euskal Herria. En Lezo (Gipuzkoa), alguna vez aparecieron monedas torcidas en los cepillos de las limosnas del Santo Cristo.

Euskal Herria es una tierra llena de magia, mitos, creencias y costumbres. Todos los pueblos que forman el País Vasco tienen historias que contar.

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