Paspartú

Hay palabras que me gustan. Algunas por cómo suenan y otras porque al decirlas tengo la sensación de que se me ha llenado la boca.

Una de ellas es paspartú. La definición de la RAE es: Orla de cartón, tela u otro material que se pone entre un dibujo, pintura, fotografía, etc., y su marco.
Cuando he tenido que enmarcar algún dibujo, el paspartú hace que quede más vistoso, mucho más lucido. El dibujo adquiere más protagonismo.

Pero hoy solo quiero hablar de la palabra. No podría explicar por qué, tampoco podría convencer a nadie, pero me encanta. Tiene fuerza y suena un poco rara, ¿qué más se le puede pedir a una palabra?

Después de llevar varias semanas inmerso en intentar aprobar dos exámenes que me toca hacer dentro de poco, ha aflorado esta palabra de algún rincón de mi mente y he querido compartirlo con vosotros. Un rato de descanso, escribiendo en el blog, para volver al estudio cuando publique la entrada.

Y a vosotros, ¿qué palabras os gustan?

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Consejos para escribir un libro III

Hoy os traigo la tercera entrega de la sección Consejos para escribir un libro. Esta vez voy a hablaros de una parte fundamental: la corrección.

Como autor, reconozco que esta es la parte más pesada de escribir un libro. Después de dedicar horas y horas a plasmar una idea, perfilando personajes e hilando la historia, llega el momento de dejar reposar lo escrito unas semanas. Personalmente paso entre uno y dos meses sin revisar los capítulos, para que mi mente se libere un poco.

Pasado ese tiempo, hago una lectura general de todos los capítulos y corrijo errores que me parezcan muy evidentes. Por ejemplo, cosas que no concuerden en la historia o errores ortográficos que pasé por alto en la redacción. Después de esa lectura general, empieza el trabajo más pesado: leer cada capítulo detenidamente.

Frase por frase, párrafo a párrafo, todas y cada una de las palabras es revisada. Puede parecer una tontería, pero yo leo las frases en voz alta para darme cuenta de errores en el uso del lenguaje. De esta forma es más fácil rebajar el tono de la escritura y hacer que resulte más ameno a las personas que lo vayan a leer.

Como ya he dicho, esta es la fase más aburrida del proceso, pero es de las más importantes. Un texto sin revisar puede resultar desastroso y todos agradecemos al leer un libro que el uso del lenguaje sea ameno y accesible.

Acuarela

He estado unos días inmerso en un cuadro que me habían encargado. Ayer, después de terminarlo, hice un par de dibujos rápidos con acuarela. Este es uno de ellos. Después del trabajo que había dedicado al retrato en óleo que me habían encargado, tenía ganas de hacer algo liviano para despejarme.

No es una técnica que haya utilizado mucho y de la pueda decir que domino, pero si es una técnica que hace sentir mucha libertad en el trazo. Degradar un color es tan fácil como poner más agua, pero si te confundes con algo, no tiene solución. Sí, la acuarela es una técnica bonita y complicada, pero siempre está bien sacar un poco de tiempo para ella.

Solo me queda preguntar: ¿Que os parece mi gato?

Errores

Últimamente me encuentro pensativo. No dejo de darle vuelta a errores míos y ajenos. Todos cometemos errores y muchas veces somos plenamente conscientes de ellos. Generalmente sabemos que algo que hacemos está mal, pero ¿qué pasa cuando no es así?

En los últimos días estoy siendo testigo de una serie de decisiones que están haciendo más grande una bola que podía haberse parado. ¿Es mejor hacerlo saber y arriesgarse a un enfado? Es más fácil ser testigo de un error ajeno que juzgar uno propio, es algo casi inevitable. Pero en momentos en los que la respuesta correcta parece tan obvia, ¿está realmente ciega la persona en cuestión?

Supongo que, a fin de cuentas, lo único que podemos juzgar son errores propios. Pero a vosotros, ¿os gustaría que os lo dijeran?

Justo delante

¿Nunca os ha pasado que tenéis justo delante lo que queréis? A veces nos quedamos absortos en cosas que no tienen importancia pero que nos afectan por la circunstancia en la que estamos. Sí, es difícil discernir lo realmente importante. Es por eso que me he parado a pensar en lo que tengo justo delante pero mis ojos parecen no ver.

En los últimos años mi vida ha cambiado. No todos los cambios han sido buenos, pero en general el balance es positivo. En un día en que estoy especialmente pensativo, dando vueltas a lo que se quedó en el camino, intento darle la vuelta para centrarme en lo ganado hasta ahora. Cosas que tengo justo delante y que al darlas por hecho, parece que suman menos.

¿Por qué parece que siempre estamos esperando algo, sin tener en cuenta lo que ya tenemos?