Akelarre – Gorane

GoraneGorane estudió Psicología y trabaja en un centro ayudando a jóvenes problemáticos. Es una persona competitiva y exigente.

Morena de y de ojos verdes, tiene la habilidad de mover objetos con la mente; aunque no siempre consigue mover lo que quiere.

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Akelarre – Helene

HeleneHelene estudió derecho pero nunca llegó a ejercer de abogada. Proviene de una familia acomodada, por lo que tampoco tiene trabajo ni necesidad de trabajar.

Rubia y de ojos grises, tiene la habilidad de ver el pasado, presente y futuro. Aunque no siempre será capaz de ver lo que necesita y, a veces, visualiza cosas que preferiría no saber.

Akelarre – Uxue

UxueUxue es una persona bastante despreocupada que no llegó a terminar la carrera de veterinaria y actualmente trabaja de camarera.

Es rubia, de larga melena y tiene la habilidad de transformarse en gato, al igual que muchas brujas según gran parte de los mitos y el folklore que rodea a las brujas vascas.

Las brujas y el mar

Tanto en los procesos de brujería como en el folklore, se ha relacionado a las brujas con el mar. Unas veces porque se decía que eran capaces de cambiar las mareas, provocar tempestades o alejar la pesca. Otras porque se las hacía protagonistas de diversos relatos populares. Los pescadores vascos, cuando se hallaban faenando en alta mar, procuraban no pronunciar la palabra bruja.

IMG_20140810_0001Una leyenda de Bermeo (Bizkaia) dice que una vez entraron de arribada en el puerto de Elantxobe unos pescadores que venían en una barca, y que por la noche un anciano se quedó a dormir en la embarcación para vigilarla. Dos mujeres de sayas rojas embarcaron, soltaron amarras y comenzando a remar vigorosamente, exclamaron: “A cada palada cien leguas”. Cruzando el mar como una centella, la barca estuvo en La Habana poco rato después. Allí las dos mujeres saltaron a tierra y también lo haría el hombre, quien sigilosamente, arrancó una rama de un árbol. Del mismo modo que se fueron, volvieron velozmente a Elantxobe. Como el viejo mostró la rama del árbol a sus compañeros, para probar que cuanto decía era cierto, ninguno pudo poner en duda sus palabras.
Otra leyenda procedente de Azkoitia (Gipuzkoa), refiere que para perjudicar a unos pescadores, ciertas brujas decidieron convertirse en tres gigantescas olas. Pero que habiendo dicho en voz alta que necesitaban aquellos hombres para salvarse, y habiéndolo escuchado casualmente uno de los pescadores, logró clavar un arpón a la mayor de las olas, y además de salvar la embarcación, consiguió acabar con la vida de una de las brujas.

Cuentos de brujas (III de III)

En anteriores post os he contado dos cuentos populares de brujas en Euskal Herria, hoy os cuento el tercero y último:

En un caserío de Ataun, en el que vivían un padre y sus tres hijos, cada noche robaban manzanas de un gran manzano que poseían. Y que una noche, el hijo mayor decidió quedarse a vigilar. Mas habiéndose dormido de madrugada, fueron robadas igualmente. Que la segunda noche, quedándose el segundo de los hermanos, sucedió otro tanto. Pero que a la tercera noche, habiéndose quedado el benjamín de la familia con una hoz, a media noche logró herir a un bulto negro que apareció sobre la tapia.

cuentos de brujasA la mañana siguiente, aparecería una mano negra al pie del manzano y un gran rastro de sangre que condujo a los hermanos hasta una gran losa, que una vez levantada puso al descubierto una profunda sima. Echaron suertes para ver quién bajaría, y le tocó al más joven. Así pues, provisto de la hoz, el muchacho se internó en la sima.
Una grata sorpresa le aguardaba allí, se encontró con una señorita muy guapa, quien le explicó que se trataba de la hija de un rey, y que una bruja malvada la tenía allí secuestrada. Sin pararse a pensarlo, el joven sacó de allí a la chica pero él fue descubierto por la bruja, con quien tuvo una feroz pelea. Durante la pelea, consiguió arrancar la lengua a la bruja, guardándosela en el bolsillo. Como la sorgin no parecía dispuesta a darse por vencida, éste le colgó un escapulario, lo que hizo que la bruja quedase vencida. Ella pidió que se lo quitara y él accedió a cambio de que le dejara salir de la sima.

Aquel muchacho se iría después a la ciudad donde vivía el rey, en la que se enteró que había concedido la mano de su hija a un joven que la había liberado del cautiverio a que una bruja la tenía sometida, y que la boda sería al día siguiente. El muchacho decidió esperar y al día siguiente, cuando los novios iban hacia la iglesia, sacó la lengua de la bruja y provocó un fuerte vendabal, que provocó que la boda se suspendiera hasta el día siguiente. Volvió a sabotear la boda dos veces más, levantando las sospechas de los ciudadanos, que lo llevaron ante el rey. El muchacho entonces pidió la presencia de la princesa, con la que acabó casándose.