Acuarela

He estado unos días inmerso en un cuadro que me habían encargado. Ayer, después de terminarlo, hice un par de dibujos rápidos con acuarela. Este es uno de ellos. Después del trabajo que había dedicado al retrato en óleo que me habían encargado, tenía ganas de hacer algo liviano para despejarme.

No es una técnica que haya utilizado mucho y de la pueda decir que domino, pero si es una técnica que hace sentir mucha libertad en el trazo. Degradar un color es tan fácil como poner más agua, pero si te confundes con algo, no tiene solución. Sí, la acuarela es una técnica bonita y complicada, pero siempre está bien sacar un poco de tiempo para ella.

Solo me queda preguntar: ¿Que os parece mi gato?

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Errores

Últimamente me encuentro pensativo. No dejo de darle vuelta a errores míos y ajenos. Todos cometemos errores y muchas veces somos plenamente conscientes de ellos. Generalmente sabemos que algo que hacemos está mal, pero ¿qué pasa cuando no es así?

En los últimos días estoy siendo testigo de una serie de decisiones que están haciendo más grande una bola que podía haberse parado. ¿Es mejor hacerlo saber y arriesgarse a un enfado? Es más fácil ser testigo de un error ajeno que juzgar uno propio, es algo casi inevitable. Pero en momentos en los que la respuesta correcta parece tan obvia, ¿está realmente ciega la persona en cuestión?

Supongo que, a fin de cuentas, lo único que podemos juzgar son errores propios. Pero a vosotros, ¿os gustaría que os lo dijeran?

Sombrerero Loco

Que El Sombrero es un personaje de Alicia en el País de las Maravillas no es nada nuevo. Que me encanta el universo creado por Lewis Carroll no es ningún secreto.  Es un personaje alegre y excéntrico al que le gustan las fiestas de té. Recuerdo que cuando vi la película animada de Disney siendo pequeño, era un personaje que me hacía mucha gracia y, ya de adulto, cuando vi la versión de Tim Burton, me quedé fascinado por la estética no solo del personaje sino del universo entero. Ese año me disfracé en carnaval de este carismático personaje y hace poco decidí hacer un dibujo suyo, que os enseño en este post.

Estas son algunas de las frases que el personaje dice en la película:

  • No estoy loco, sólo que mi realidad es diferente a la tuya.
  • A veces, para siempre es sólo un segundo.
  • Si conocieras el tiempo tan bien como yo, no hablarías de perderlo.

Pero, ¿Qué se esconde detrás de estas frases? Las reflexiones son significativas y dejan ver una idea clara: La necesidad de no preocuparse de la opinión ajena. ¿Necesitamos no hacer caso del qué dirán para poder conectar con nuestra esencia? ¿Existe algo como la “muchedad” de la que habla en la película?

Consejos para escribir un libro I

Para empezar, quiero aclarar que solo voy a hablar de mi experiencia. No quiero que parezca que esta es la única forma de hacerlo. Como me dijo una vez un pintor: hay tantas formas de hacer un cuadro como pintores.

Como no me dedico profesionalmente (ni en exclusiva) a escribir y editar novelas, me parecía interesante compartir con vosotros algunos consejos basados en mi experiencia. Este post tendrá varias partes y en la primera de ellas voy a abordar lo que considero que es lo más importante en un libro: Hilar la historia.

Parece obvio, ¿verdad? una historia tiene que estar bien pensada. Pero es vital para que no haya incongruencias. Por ejemplo, si dos personajes que a priori no tienen química van a acabar juntos, es mejor ver la evolución durante varios capítulos y no encontrarse de golpe con eso. En mi caso, con todas mis novelas he seguido el mismo método: un esquema.

Me hacía un documento poniendo ideas básicas sobre el principio y el final y, en base a eso, iba pensando qué tenía que pasar en cada capítulo para llegar ahí. Las historias secundarias también las dejaba anotadas, para que todo fluyera con sentido y no hubiera nada “raro” para quien la leyera después. De esta forma, ya tenía dibujada a grandes rasgos toda la historia y sabía a qué ceñirme en la redacción de cada capítulo.

Mentiras

Todos mentimos. Y decir que no, es la mentira más grande todas. Con estas palabras empezaba un reportaje que me dejó pensativo. Es cierto que todos hemos contado alguna mentirijilla puntual, ya sea por no ofender a alguien o para que alguien no se sintiera mal. Pero, ¿donde acaba lo aceptable?

Hay quien piensa que hasta la más inocente de las mentiras está mal. Argumenta que, por pequeña que sea, no deja de ser una mentira. Y como mentir está mal, ya está la sentencia hecha. Puede que sea verdad, pero todos nos hemos visto en la necesidad de un pequeño engaño para superar una situación concreta. Imaginaos un mundo en el que todos dijeran lo que piensan, ¿tendríamos amigos?

Claro que hay que distinguir una cosa de otra. No es lo mismo una pequeña trola que una mentira grande. No se puede comparar una infidelidad con decirle a alguien que le queda bien algo (cuando le queda mal). Pero las dos son mentiras por definición y eso es lo que me deja reflexivo. Sí, todos mentimos. A veces por necesidad, otras por socializar.

Pero yo me pregunto, ¿sabéis mentir bien?